Un método natural, entre los tantos métodos para conservar las flores ya cortadas, consiste en preparar una mezcla para colocar en el agua en el que están las flores, y que ayuda a que permanezcan frescas, consiste en diluir, 3 cucharadas de azúcar, y dos de vinagre, en 4 litros agua tibia. Mezclar bien, procurando que el azúcar se disuelva completamente. Dada la cantidad de agua utilizada en esta mezcla, sirve para unos cuantos floreros, en el caso de ser pocos, habrá que reducir las cantidades, manteniendo las proporciones.
Esta mezcla ayuda a prolongar la frescura de las flores, porque el azúcar alimenta las flores y el vinagre impide que crezcan bacterias en el agua. Las bacterias se alimentan de la savia que filtra por el corte en el tallo de flor, cuando las flores se ponen en agua, casi de inmediato comienzan a crecer tales bacterias. Si no se las ataca, los capullos se debilitan y las hojas se marchitan.
Debemos elegir un jarrón que logre cubrir aproximadamente entre 7 y 10 cm. de la parte inferior de los tallos.
Ubicar convenientemente los jarrones en sitios frescos durante la noche y donde no reciban luz solar directa durante el día.
Utilizar agua tibia para la mayoría de las flores cortadas, y agua fría para las flores de bulbo, como jacintos y narcisos.
Cambiar el agua cada dos días.
Si apreciamos las flores y aún ya marchitas queremos conservarlas, una alternativa es guardar las flores y pétalos secos para usarlas en bolsitas o bien prensarlas para hacer tarjetas. |